sábado, 19 de mayo de 2007

Comunión




Inmaculada vida que se transforma en paisajes sonoros
de voces milenarias navegando entre idiomas babilónicos

No espera vivir para morir, no espera morir para vivir

Solamente un Dios le permite caminar en el mar
Solamente un Dios la observa desde los cielos
Solamente un Dios la enterrará en sus tierras

En círculos infinitos se despliega desnuda
Sin padres, hermanos, sin raíces: es aire

Se funde y ríe sobre las arenas invisibles

La madera silenciosa de los árboles la abraza
Y se desliza por sus montañas verdes, infinita

Sus alas de fuego son nubes desplegadas

La luna entre sus manos acaricia el alma, vigilante.
El sol aguarda al final de todos los universos

Perdona a los pecadores porque ellos caminan ciegos

Comulga, secreta y clandestina, con el día, con la noche
Con el cosmos impertérrito, majestuoso y conmovido

Por los parques de la tarde, una dama sin nombre, desaparece

Mariela Ríos Ruiz -Tagle

1 comentario:

malicia blues dijo...

"El sol aguarda al final de todos los universos", maravilloso.
Es la esperanza, el verso lleno de hogar y madre, la promesa no en vano.
Gracias